Piel con piel inicio lactancia materna

Prepara tu Lactancia. Tip 4: el inicio es sagrado.

La OMS “recomienda que las madres inicien la lactancia durante la primera hora de vida. El niño debe colocarse en contacto con la piel de su madre inmediatamente después del parto, durante al menos una hora, y debe alentarse a las madres, ofreciéndoles ayuda si es necesario, a reconocer los signos que indican que está preparado para comenzar a mamar.” (https://www.who.int/elena/titles/early_breastfeeding/es/).

Asimismo, Unicef afirma que “tanto si el parto tiene lugar en una cabaña de un pueblo rural como si es en el hospital de una gran ciudad, dar el pecho a los recién nacidos en su primera hora de vida les proporciona la mejor oportunidad para sobrevivir, crecer sanos y desarrollar todo su potencial” (https://www.unicef.org/es/historias/la-lactancia-materna-desde-la-primera-hora-de-vida-lo-que-beneficia-y-lo-que-perjudica).

Como ves, la forma y el momento en que vas a iniciar la Lactancia Materna con tu bebé, es casi la parte más importante de todo el proceso. Y aquí es cuando estar informada se convierte en algo vital.

No importa si tu parto es vaginal o si es una cesárea: la recomendación general es que el bebé sea puesto piel con piel con su mamá tan rápido como sea posible, y que la Lactancia Materna se inicie en la primera hora de vida.

“Ya pero, ¿no se lo van a llevar a limpiar, pesar, hacer pruebas, etc?”. La realidad es que la gran mayoría de pruebas que hay que hacerle al bebé pueden o bien esperar unas horas, o bien hacerse cuando el bebé está sobre su mamá. Y de limpiarlo nada, la vernix caseosa que lo recubre al nacer le protege frente a infecciones, le ayuda a regular su temperatura… La mayor parte del vernix se reabsorberá o desprenderá solo, y la primera limpieza puede incluso esperar 48-72h.

“Piel con piel todo el tiempo que sea posible. Vale, ¿y eso cuánto es?” Ni más ni menos: todo el tiempo que sea posible 🙂

La mayoría de embarazadas hoy en día están muy concienciadas con el piel con piel, y en la mayoría de hospitales lo destacan en sus protocolos de atención al parto. Pero, a la hora de la verdad, vemos muchos bebés que hacen menos piel con piel del que podrían. De entrada, nace el bebé, y se coloca desnudo sobre el pecho también desnudo de mamá. Si no se interfiere, normalmente este bebé buscará por sí mismo el pecho dentro de esa primera hora de vida. Y mamará, como por arte de magia (realmente es un momento mágico). La mayoría de bebés cumplen esas 2-3h de piel con piel estricto porque es más o menos el rato que tarda la nueva familia en subir a su habitación tras el parto.

Pero una vez suben a planta, ahí la cosa cambia. ¿Que sería lo ideal? ¿Qué necesita ese bebé que llevaba alrededor de 40 semanas dentro de tu útero sin conocer nada más, y de repente se encuentra fuera en un mundo lleno de estímulos? Necesita, ni más ni menos, que seguir pegado a su mamá. Concentrarse en su olor, en el latido de su corazón, en la vibración de su voz. Estar cerca del pecho que le alimenta. Tenerlo a mano muy cerca, ya que su minúsculo estómago se llenará rápido y se vaciará igual de rápido, y necesitará volver a llenarlo…

Ocurre además que los bebés al nacer parecen estar muy despiertos, y es precisamente para eso: para poder iniciar la Lactancia Materna. Después, al cabo de unas horas, entran en un periodo en el que si no están muy cerca de su madre pueden quedarse dormidos más tiempo del recomendable sin mamar. Por eso solemos oír a muchas mamás recientes decir tras la primera noche “es un santo, ha dormido toda la noche en la cuna del hospital”. Sin embargo, eso no es lo que debería pasar. Si el bebé sigue piel con piel más horas y más días (no solo las 2 o 3 horas tras el parto), el olor del calostro le estimulará para mamar a menudo, lo cual a su vez estimulará la producción de leche. Cuando el bebé es separado demasiado tiempo de su madre (pruebas, visitas, intervenciones, cunas…) y también cuando se le ofrecen al bebé otros líquidos diferentes de la leche materna (suplementos de leche artificial principalmente), este delicado proceso que ha previsto la naturaleza en el cual bebé y mamá se estimulan mutuamente (el uno a la otra para producir la cantidad de leche óptima, y la otra al uno para mamar com la frecuencia adecuada) se ve alterado, y pueden empezar a surgir problemas.

Además, ¿sabías que el triángulo formado en la zona comprendida entre tus pechos y tu diafragma tiene un grado más de temperatura que el resto de tu cuerpo tras dar a luz? Esto es así porque, al nacer, el bebé no es capaz por sí solo de regular bien su temperatura, pero la naturaleza tiene prevista la solución, siempre y cuando el bebé permanezca pegado a mamá.

“Bueno, ¿significa esto que sus abuelas no lo van a poder coger cuando nos suban a planta después de haber dado a luz?”. Esto es una pregunta que solo podéis responder tú y tu pareja, y debe ser una respuesta bien consensuada y ejecutada en consecuencia. Lo ideal atendiendo a las necesidades de tu bebé, sería que esos primeros días no lo separasen demasiado de ti. Es a ti a quien necesita. Habrá mucho tiempo para que le abracen y le acunen otros brazos. Pero, como todo en la maternidad, con la información en la mano sois vosotros los que debéis decidir cómo gestionarlo.

“Y cuando llegue a casa, ¿tengo que seguir piel con piel sin movernos y sin vestirnos?”. Siempre que quieras estar piel con piel con tu bebé, es algo que os va beneficiar a los dos. Pero no, no hace falta que pases el resto de tus días tumbada desnuda con tu bebé encima. Sin embargo, sigue en pie la premisa de que el bebé necesita, por naturaleza, tenerte muy cerca. Los bebés que pasan demasiado tiempo dormidos en la cuna, carro, hamaca u otros brazos, pueden mamar menos de lo que realmente necesitan, porque al no estar cerca del pecho podemos pasar por alto señales que nos dicen que quiere mamar, o precisamente por no estar cerca del pecho y no olerte pueden saltarse tomas que de otra forma sí pedirían. El porteo, en este sentido, es una gran herramienta con muchos beneficios para ambos, siempre realizado de forma segura con un buen asesoramiento y con un portabebés ergonómico y adaptado a su edad, talla y peso. También es de gran ayuda el colecho, en la misma cama (con las medidas de seguridad necesarias) o en cuna colecho.

¿Y por qué insistimos tanto en el piel con piel, en el contacto con mamá, en la no separación? Porque la Lactancia Materna funciona sobre la base de que es el bebé el que determina cuándo y cuánto mama, y con ello decide la producción de leche que van a generar nuestros pechos. Contra más cerca del pecho entonces esté el bebé, más fácil será garantizar ese proceso. Si el bebé pasa demasiado tiempo separado de su madre puede pasar, como decíamos, que sin querer nos saltemos señales, o que el bebé no se despierte tan a menudo como lo haría estando cerca de mamá, y que por lo tanto no estimule el pecho todo lo que debería, y que en consecuencia no se produzca toda la leche que en realidad necesitaría.

En definitiva, la naturaleza es mucho más sabia que nosotros y, si la dejamos trabajar, suceden cosas mágicas.

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