(Anquiloglosia, frenotomía y dolor en la lactancia)
“Tiene frenillo: hay que cortar”. Si esa recomendación llega sin observar una toma real, red flag.
Soy matrona y consultora de lactancia (IBCLC). Veo con frecuencia familias angustiadas tras un diagnóstico rápido de frenillo lingual (anquiloglosia) con la frenotomía como única solución. Y la realidad es más compleja:
- Sí, hay frenillos que sí se benefician de liberar.
- Pero no todos los problemas de lactancia se resuelven cortando.
En este artículo te explico cuándo un frenillo interfiere de verdad, qué debería incluir una valoración seria y qué se sabe sobre posibles efectos más allá de la lactancia.
¿Qué es el frenillo lingual?
El frenillo lingual es la membrana que une la lengua con el suelo de la boca. Todos los bebés tienen frenillo. La cuestión es si ese frenillo es restrictivo y limita la función de la lengua.
Puede ser corto, grueso o poco elástico, o menos evidente a simple vista (a veces se describe como “posterior”). Aun así, verlo no es suficiente.
Clave clínica: en lactancia importa menos “cómo se ve” y más cómo funciona la lengua durante la toma: elevación, acanalamiento, mantenimiento del vacío y coordinación succión–deglución–respiración.
Frenillo y dolor en la lactancia, lo que de verdad importa
Un frenillo solo es relevante si afecta a la función oral y a la lactancia. Puede influir en:
- agarre al pecho
- transferencia de leche
- dolor materno
- ganancia de peso
- duración de las tomas
- bienestar de madre y bebé
Pero estos mismos problemas también pueden aparecer sin frenillo restrictivo, por ejemplo por:
- mala posición o agarre superficial
- tensiones musculares o compensaciones orales
- parto instrumental
- interferencias tempranas (pezonera, biberón sin técnica, etc.)
- inmadurez, hipertonía/hipotonía o succión desorganizada
Por eso, mirar la boca no basta: hay que mirar la toma y la función.
🚩“Tiene frenillo: hay que cortar” (sin ver una toma)
Cuando recomiendan frenotomía sin observar una toma real, ojo, porque:
- Cortar no corrige una mala posición
- Cortar no enseña a succionar
- Cortar no cambia por sí solo un patrón de compensación ya aprendido
- Cortar no garantiza que la lactancia mejore
- Cortar no sustituye el acompañamiento antes y después (técnica + función)
He visto muchas familias donde se cortó el frenillo y la lactancia siguió siendo dolorosa o ineficaz porque no hubo trabajo de función ni un plan claro de seguimiento.
Cómo valoro yo un frenillo (en consulta u online)
1. Observación de una toma real (imprescindible)
Miro: posición, agarre, sellado, ritmo de succión , degluciones y señales de eficacia (pausas, saciedad y transferencia de leche).
2. Valoración de la función oral
Observo: elevación / lateralización / protrusión de la lengua, estabilidad mandibular, sello labial, coordinación succión–deglución–respiración y compensaciones (mordida, chasquidos, pérdidas de vacío).
3. Ajustes y apoyo antes de decidir
Ajustar agarre, posición y manejo del pecho puede cambiar mucho el cuadro. Esto también ayuda a diferenciar si el frenillo es causa principal o un factor más. En algunos casos, recomiendo trabajo con:
- Fisioterapia pediátrica
- Osteopatía
- Logopedia especializada en lactantes
El objetivo es preparar la boca, no “arreglarla a golpe de tijera”.
4. Revaluación objetiva (Hazelbaker / BTAT / TABBY), si hace falta
Después de todo lo anterior utilizo herramientas que ayudan a ordenar hallazgos, pero no diagnostican solas. La decisión se basa en función + toma + evolución.
Más allá de la lactancia: ¿puede dar dificultades futuras?
Sí, puede asociarse a dificultades futuras en algunos niños. Pero es importante decirlo con rigor:
- No todos los frenillos causan problemas.
- No se recomienda cortar “por si acaso” sin síntomas y sin valoración funcional.
Lo más útil es entenderlo así:
- Si hay una restricción funcional clara, podría influir más adelante en algunas funciones orales (alimentación, higiene oral, movilidad lingual y, en algunos casos, articulación).
- Pero la relación no es automática y muchas dificultades del habla o la masticación tienen otras causas.
- Por eso, el enfoque más seguro es valorar función, observar síntomas y seguir la evolución.
Entonces… ¿cuándo sí se recomienda cortar el frenillo?
Se recomienda plantear frenotomía cuando, tras una valoración completa, se confirma que:
- hay limitación funcional real
- afecta claramente a la lactancia
- no mejora con ajustes y terapia
- persiste dolor, mala transferencia o hay riesgo de abandono
En ese caso, sí, la frenotomía puede ser una gran ayuda. Pero bien indicada, bien explicada y bien acompañada. Debería incluirse siempre:
- expectativas realistas (qué puede mejorar y qué no)
- plan post (toma + función)
- señales a vigilar (dolor, re-adherencia, necesidad de reajuste)
La importancia de un acompañamiento especializado
El abordaje del frenillo no es blanco o negro.
Requiere:
- Tiempo
- Observación
- Conocimiento profundo de lactancia
- Experiencia clínica real
Por eso es clave acudir a una consultora de lactancia o asesora de lactancia formada, que:
- Mire a tu bebé
- Te mire a ti
- Observe la lactancia en su conjunto
- No ofrezca soluciones rápidas sin evaluación
Preguntas frecuentes sobre frenillo y lactancia
No se confirma solo mirando la boca. Lo más orientativo es una combinación de: observación de una toma real (agarre, sellado, degluciones), valoración de función oral (movilidad funcional, compensaciones) y evolución (dolor, lesiones, eficacia/transferencia y, cuando procede, ganancia de peso). Si el dolor persiste pese a ajustes bien hechos, merece una valoración completa.
Por eso mi programa Naciendo en Calma está estructurado de una forma ágil, muy fácil de seguir, muy ameno. Lo puedes hacer tan lento o tan rápido como tú quieras, pero te aseguro que cuando empieces te va a enganchar y vas a coger el ritmo.
Y si aún así no lo ves claro, si te apuntas y crees que no avanzas al ritmo que deberías, escríbeme, lo hablaremos y te ayudaré a definir un calendario. Cuenta conmigo para ayudarte a conseguirlo.
No. Puede ayudar mucho cuando está bien indicada, pero no es una “solución automática”. Si hay un patrón compensatorio ya aprendido (mordida, agarre superficial, tensión mandibular), suele hacer falta acompañamiento antes y después: reajuste de agarre, trabajo de función y seguimiento.
Si ya sabes de antemano que tu parto va a tener complicaciones o intervenciones inevitables, todo lo que tú puedas hacer para seguir siendo tú la protagonista, la que decide, para que tu bebé tenga un nacimiento respetado igualmente… hazlo.
Hay muchas embarazadas que haciendo el curso descubren que les iban a programar una cesárea por motivos injustificados y gracias a la información que obtienen en Naciendo en Calma se ven empoderadas para pedir una segunda opinión y buscar un lugar para dar a luz que les garantice que no les van a programar una cesárea “porque sí”.
Por ejemplo: que ya haya habido una cesárea previa, que tomes heparina durante el embarazo, que el bebé venga de nalgas o que haya vueltas de cordón, no son razones que obliguen sistemáticamente a realizar una cesárea. Hay que estudiar cada caso.
Por eso, lo mejor es que tú misma tengas la información y las herramientas para tener la capacidad de juzgar si las intervenciones que te propone tu equipo médico son justificadas o no.
Y por supuesto, que en caso de intervención justificada, seas capaz de disfrutar igualmente del parto.
Es un término que se usa cuando el frenillo es menos evidente a simple vista. El punto clave no es la etiqueta, sino demostrar si existe restricción funcional durante la toma y si esa restricción está afectando de forma consistente a la lactancia.
Mira, muchos papás empiezan el programa “convencidos” por su mujer, y cuando lo están haciendo me dicen “Marisol, jamás pensé que aprendería tanto, no creía que yo necesitase este curso”.
Es que acompañar un embarazo y un parto no es simplemente estar ahí… ¡Que también! Muchos papás llegan al parto pensando que sólo tienen que estar ahí de pie sujetando la mano de su mujer, y no se imaginan la cantidad de cosas que podrían estar haciendo mientras ella pasa sus contracciones.
Por eso yo dirijo este curso no sólo a la embarazada sino también a su acompañante, claro que sí. Si los dos tenéis claro que queréis tomar el control sobre este embarazo y este parto, ¡adelante!
Sí, en muchos casos. Ajustes de posición y agarre, manejo del pecho, ritmo de tomas y apoyo a la función oral pueden producir mejoras importantes. Por eso, la decisión de cortar debería llegar después de una valoración seria y de intentar intervenciones conservadoras bien guiadas, salvo situaciones muy claras.
No es algo que se pueda prometer. Algunos niños con restricción funcional importante pueden tener dificultades más adelante, pero no todos los frenillos causan problemas y muchas dificultades del habla tienen otras causas. Lo más prudente es valorar función, observar síntomas y decidir caso a caso.
¿Necesitas una valoración personalizada?
Si estás viviendo dificultades con la lactancia y te han hablado de frenillo (o lo sospechas), puedo ayudarte con una valoración completa y honesta:
- Como asesora de lactancia a domicilio o en consulta, si estás en Barcelona, Granollers, Maresme y alrededores.
- Como asesora de lactancia online, si te encuentras en cualquier otro lugar
Cada lactancia es única.
Y cada decisión merece estar bien fundamentada, sin prisas y sin miedo.
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Actualizado: febrero 2026.
Marisol Rondinel
Matrona y consultora de lactancia IBCLC. Acompaño lactancias con dolor, dificultades de transferencia y valoración orofuncional del lactante, con enfoque clínico y basado en evidencia.


