Prepara tu Lactancia. Tip 7: La consulta de Lactancia

Habrás hecho los cursos necesarios; habrás leído los libros recomendados; habrás asistido a algún grupo de apoyo; habrás leído cosas en foros; charlado con amigas mamás… Y entonces das a luz. Empieza tu lactancia. Puede que empiece sobre ruedas y que no te haga falta nada. O puede que empieces con algún obstáculo.

En función de esa información y formación que hayas recabado durante el embarazo, y en función de la formación del personal que te esté atendiendo en esas primeras horas, días de vida de tu bebé, superarás rápido o no esos obstáculos.

Lo primero puedes controlarlo tú. Lo segundo, no. Y por eso remarcamos la importancia de buscar durante el embarazo el lugar donde acudirás en caso de problemas en tu lactancia. Porque no siempre (la mayoría de veces) los enfermeros, matrones, ginecólogos o pediatras con los que trates van a ser expertos en lactancia materna.

Cuando os den el alta tras el parto, os darán instrucciones sobre cuándo debes ir a la primera revisión con el pediatra, y cuándo debes ir a tu primera revisión postparto con la matrona. A eso se le sumarán las citas ineludibles en el registro, seguridad social… Ojalá en esa lista de visitas obligatorias tras la llegada del bebé estuviese la visita de lactancia con un IBCLC (International Board Certified Lactation Consultant).

Durante el embarazo (incluso mucho antes), la mayoría de mujeres valoran dónde dar a luz. Si en la sanidad pública o la privada; en qué hospital en concreto; y en el caso de escoger la sanidad privada valorarán también qué ginecólogo prefieren que les atienda. Es una decisión importante. También decidirán si visitarán a su bebé en el pediatra de la Seguridad Social, o si contratarán un seguro de salud. Y, en el segundo caso, evaluarán aún con más detalle las opciones de pediatras disponibles, y escogerán.

Si tienes suerte, quizá encuentres un pediatra que, además, sea IBCLC. Entonces lo tienes todo solucionado. Puedes tener la certeza de que en las visitas de pediatría de tu bebé, también te solucionarán los temas que te surjan sobre Lactancia. Pero, la mayor parte de las veces, esto no es así. Aunque encuentres un pediatra que se declare pro-lactancia, respetuoso y actualizado, si no tiene formación en lactancia materna muy probablemente en algún punto no pueda darte la asistencia que necesitas. O te de una asistencia errónea (con toda la buena voluntad y basándose en su experiencia).

Para una madre, sobre todo primeriza, el pediatra adquiere un papel mucho más allá de la salud o la enfermedad (que es en lo que está formado realmente). Se convierte en el asesor de crianza al que hacer caso al 100%. Y está bien, siempre y cuando hayas comprobado que la formación de ese pediatra es la necesaria para guiarte en según qué temas. Sin embargo, lo ideal sería que para cada tema que te surja, buscases al profesional experto que mejor te puede ayudar.

Si tu bebé se enferma, acudirás al pediatra para que diagnostique y medique si es necesario. Si consideras que tu bebé no duerme como debería, puedes acudir a un experto asesor sobre sueño infantil. Si se rompe un hueso, irás a urgencias a que lo vea un traumatólogo. Si quieres saber qué juegos o actividades son buenas para cada edad, consultarás con profesionales de la educación infantil. En la misma línea, si tienes un problema de Lactancia (es decir, cualquier problema que concierne a la alimentación de tu hijo: no solo si sientes dolor, sino también si parece no saciarse nunca, si crees que las tomas son demasiado largas, si crees que no toma suficiente, si no sube bien de peso…) no deberías consultar al pediatra, ni al asesor sobre sueño infantil, ni al traumatólogo, ni al educador infantil. Pero esto que parece tan obvio, en nuestra sociedad no lo es tanto.

Y por eso, por consejos erróneos dados por profesionales sin la formación necesaria, por problemas de lactancia que no se han identificado a tiempo, en definitiva por no darle a cada cosa su sitio, muchas madres terminan abandonando la Lactancia Materna, cuando podrían haber continuado de tener el asesoramiento correcto desde la primera hora de vida de su bebé.

Y ahí es donde entramos y luchamos nosotros. Porque si una madre informada y con el apoyo adecuado decide libremente no dar lactancia materna, es su decisión y es totalmente respetable, y se sentirá satisfecha con ella. Pero cuando una madre había decidido amamantar, y lo deja porque no podía con el dolor, o porque su leche no era suficiente para su bebé, o porque su bebé tenía un frenillo que nadie vio o que se intervino mal… entonces eso no es una decisión libre.

Pero… ¿tengo que pagar para una visita privada de Lactancia? Sí, ojalá pudiésemos hacerlo todo gratis, pero es nuestro trabajo, nos hemos formado para ello y debemos cobrarlo. Ojalá las visitas de Lactancia estuviesen incluidas en el sistema público de salud, y sólo pagasen por ellas aquellas personas que así lo prefiriesen, igual que quien acude a la sanidad privada.

Sin embargo, hagamos un cálculo. Suma todo lo que vais a gastar con la llegada del bebé. Cuánto va a costar el carro, la habitación, la cuna, la ropa, los juguetes, la cámara de vigilancia… y decenas de productos más que comprarás o te regalarán. Muchos de ellos accesorios. Qué representa sobre todo eso una consulta de Lactancia Materna.

La consulta de Lactancia en los primeros días de vida del bebé (o en su defecto ante el primer problema), te asegura que un profesional valora el conjunto de tu lactancia materna y comprueba que está todo bien, o da las pautas para corregirlo. Desde el parto que tuviste, pasando por cómo fue el inicio, cómo y cuándo lo pones al pecho, qué cantidad de micciones y defecaciones hace el bebé, cómo sube de peso, dónde duerme, cómo le das suplementos en caso de necesitarlos… Todo influye.

Si no puedes invertir el coste de una visita privada, quizá puedes pedir a alguien que te la regale. Abuelos, tíos, amistades… la realidad es que cuando nace un bebé recibimos regalos de gran parte de nuestro entorno. Si ordenamos nuestras prioridades, quizá encontremos útil que alguien nos haga el regalo de asegurarnos una lactancia feliz.

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