Embarazada

Prepara tu Lactancia. Tip 5: ajusta tus expectativas.

“¿Y qué tiene que ver esto con la lactancia materna?”, te estarás preguntando. Mucho.

Piensa por un momento cuál es la imagen que tienes de la maternidad, del postparto, de la vida con un bebé, de la lactancia. Todo el mundo cuenta (más o menos) y todo el mundo sabe (también más o menos) que la crianza es dura, que la llegada de un bebé lo cambia todo y que hay momentos muy intensos a los que hay que adaptarse.

Aún así, no sabes cómo es la maternidad/paternidad hasta que la vives. Por más que te digan que vas a dormir poco, no es lo mismo oírlo que vivirlo. Por más que leas que el bebé es un ser totalmente dependiente de su madre en los primeros meses, no es lo mismo leerlo que experimentarlo. Por más que aprendas en un curso que la lactancia materna debe ofrecerse a demanda, y que la demanda puede ser muy alta al principio, no es lo mismo conocer la teoría que vivir la práctica.

Por ejemplo, a menudo nos imaginamos las semanas después del nacimiento de nuestro hijo aprovechando la baja por maternidad y paternidad para salir a pasear con el bebé o rodeados de nuestra familia (abuelos, tíos…). A la hora de la verdad, nos agobiamos porque ni siquiera tenemos tiempo para ducharnos. “¿Cómo voy a salir a ninguna parte o a recibir visitas si ni siquiera puedo peinarme decentemente?”. No significa que todas las madres lo vayan a vivir así, pero muchas sí. Querían estrenar su precioso carro por las calles de su barrio, y en realidad ahora ni siquiera quieren que nadie toque a su bebé. El mensaje no es que no tengas que salir. Es que no te presiones tú misma. No te marques objetivos que no puedes/quieres alcanzar.

Con esto no queremos decir que no tengas que escuchar, leer o aprender. Al revés. Cuanta más información real y fiable tengas, más podrás ajustar tus expectativas a la realidad. Cuando las expectativas se ajustan a la realidad, hay menos frustración. Pero cuando lo que esperas o deseas difiere mucho de lo que vives, es más probable que te sientas sobrepasada.

Cada madre debe escucharse a sí misma y decidir qué quiere y qué necesita y, sobretodo, qué quiere y qué necesita su bebé. Y, en este sentido, cuanta más información tengas, más se ajustarán tus necesidades a las de tu bebé. Y a eso queríamos llegar J

¿Y cómo afecta esto a la lactancia materna? Si lo que estás viviendo te supera, en el sentido de que no era lo que esperabas (bien, nadie está preparado para la llegada de un bebé en realidad), es más fácil que ante la aparición de problemas quieras abandonar la lactancia. Porque si estás muy cansada, te pueden ofrecer un biberón para que tú puedas dormir; si tienes grietas, te pueden ofrecer un biberón para que se curen; si crees que tu bebé pasa hambre porque no se separa de tu pecho, te pueden ofrecer un biberón para que se alimente mejor; si no esperabas que el bebé sólo quisiese estar en tus brazos, te pueden ofrecer un biberón para que se lo pueda dar otra persona y tú puedas tener tu tiempo; si por la noche no puedes dejarlo en la cuna porque solo quiere dormir pegado a ti, te pueden ofrecer un biberón para que duerma “del tirón”.

Pero si sabes lo que va a pasar y tienes las herramientas para gestionar los momentos más duros, entonces es más fácil que los soluciones y continúes con éxito la lactancia como habías planeado. Por ejemplo, si entiendes cómo funciona la lactancia materna, su anatomía y fisiología, comprenderás por qué el bebé necesita estar continuamente pegado a ti. Si comprendes qué ocurre por la noche con la lactancia materna, entenderás por qué duerme mejor si está a tu lado y con tu pecho cerca. Si recuerdas que dar el pecho no duele, sabrás que debes buscar ayuda para encontrar el problema que lo está generando.

No estamos diciendo que no le debas dar bajo ningún concepto un biberón a tu bebé (al margen de que obviamente en Les Müms promocionamos y defendemos la lactancia materna). Pero, si se lo das, que sea fruto de una decisión consciente e informada, y no como vía de escape a una situación desesperada que habías planeado solucionar de otra forma.

Es frecuente escuchar a futuros padres decir “mi vida no va a cambiar cuando nazca mi hijo; vamos a seguir haciendo lo mismo”. Bien; el “mero” hecho de tener un hijo es un (gran) cambio. Y si has decidido tener un hijo, quizá es porque querías cambiar algo 🙂

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