Recién nacido parto

Parto, medicación y lactancia: por qué algunos recién nacidos están más dormidos

Algunos recién nacidos están más adormilados tras el parto y buscan menos el pecho durante los primeros días. Te explico por qué ocurre y cómo acompañar la lactancia de forma proactiva.

Ayer hice una visita a domicilio a una familia que había tenido un parto en casa.

El bebé estaba despierto, activo, buscando el pecho constantemente. Se arrastraba hacia su madre, abría la boca, olfateaba, hacía pausas y volvía a buscar. Instinto puro.

Y mientras observaba esa escena pensé algo que veo cada vez más claro en consulta: muchos recién nacidos sí saben buscar el pecho… pero algunos llegan demasiado cansados o demasiado adormilados para hacerlo con facilidad.

No porque “no quieran mamar”.
No porque “la lactancia haya fallado”.
Sino porque el nacimiento también influye en cómo empieza la lactancia.

Cada parto deja una huella fisiológica en la madre y en el bebé. Y aunque muchas veces hablamos del parto pensando en la recuperación materna, también debemos recordar que el recién nacido atraviesa una enorme transición neurológica, respiratoria, hormonal y sensorial en muy pocas horas.

El inicio de la lactancia forma parte de esa adaptación.

Los recién nacidos nacen preparados para buscar el pecho

Los seres humanos nacen con reflejos primitivos y conductas innatas orientadas a la supervivencia. Entre ellas, la búsqueda del pecho ocupa un papel central.

Cuando un recién nacido se coloca sobre el cuerpo de su madre inmediatamente tras el nacimiento y permanece en contacto piel con piel, muchas veces observamos una secuencia muy organizada de comportamientos:

  • periodos de alerta tranquila,
  • movimientos de reptación,
  • movimientos de las manos hacia la boca,
  • búsqueda olfativa,
  • lamido,
  • apertura amplia de la boca,
  • pausas de regulación,
  • y finalmente el agarre espontáneo al pecho.
lactancia agarre espontáneo

Este proceso no es casual. Está mediado por mecanismos neurológicos, hormonales y sensoriales muy complejos.

El olor del líquido amniótico se parece al olor de las glándulas de Montgomery de la areola.
La voz materna ya es reconocida por el bebé.
El contacto piel con piel regula temperatura, glucemia, frecuencia cardíaca y niveles de cortisol.
Además, favorece la liberación de oxitocina tanto en la madre como en el recién nacido.

Todo esto facilita el inicio de la lactancia.

Por eso sabemos hoy que el piel con piel inmediato y continuado no es simplemente algo “bonito” o emocional: tiene un impacto fisiológico real sobre la adaptación neonatal y sobre el establecimiento de la lactancia materna.

El parto también influye en el comportamiento del recién nacido

Durante años se habló poco sobre cómo determinadas intervenciones obstétricas podían influir temporalmente en el comportamiento neonatal durante las primeras horas o días.

Sin embargo, actualmente disponemos de más evidencia sobre la relación entre algunos tipos de parto, la exposición a medicación intraparto y ciertas dificultades iniciales en la lactancia.

Esto no significa que un parto intervenido sea negativo.
Ni significa que una madre haya hecho algo mal.

Significa simplemente que el contexto fisiológico del nacimiento puede modificar transitoriamente el estado neurológico y conductual del recién nacido.

parto respetado bañera

En la práctica clínica observamos con frecuencia bebés que:

  • permanecen muy dormidos las primeras horas,
  • realizan tomas muy breves,
  • tienen menos reflejos de búsqueda,
  • presentan menor tono o menor organización al pecho,
  • o necesitan más estímulo para mantenerse activos durante la toma.

Algunas investigaciones han observado que determinados fármacos utilizados durante el parto, especialmente cuando existen exposiciones más prolongadas o múltiples intervenciones acumuladas, podrían relacionarse con una mayor somnolencia neonatal transitoria y con dificultades iniciales en la coordinación de la succión.

También sabemos que las cesáreas, las separaciones tempranas madre-bebé, el estrés fisiológico del parto o determinadas situaciones clínicas pueden interferir temporalmente en las primeras horas sensibles del establecimiento de la lactancia.

Y aquí es importante hacer un matiz fundamental:
esto no significa que esos bebés no vayan a mamar bien después.

La mayoría lo harán.

Pero sí pueden necesitar más ayuda al inicio.


El problema de interpretar el sueño como “todo va bien”

Uno de los errores más frecuentes durante los primeros días es asumir que un bebé muy dormido es un bebé tranquilo y satisfecho.

Y a veces sí lo es.

Pero otras veces estamos ante un recién nacido con baja capacidad de alerta, pocas tomas eficaces o dificultades para transferir leche adecuadamente.

El problema es que los primeros días son especialmente importantes para:

  • estimular la producción láctea,
  • favorecer la transferencia de calostro,
  • evitar pérdidas excesivas de peso,
  • y facilitar la adaptación metabólica del recién nacido.

Cuando las tomas son escasas o poco eficaces, pueden aparecer dificultades como:

  • pérdida excesiva de peso,
  • ictericia,
  • menor eliminación de meconio,
  • deshidratación,
  • o retraso en la subida de la leche.

Por eso el acompañamiento durante esta etapa es tan importante.

Piel con piel sí… pero también observación activa

A veces en redes sociales se simplifica mucho el inicio de la lactancia con mensajes tipo:
“ponlo piel con piel y él sabrá qué hacer”.

Y aunque el piel con piel tiene una evidencia enorme detrás, la realidad clínica suele ser más compleja.

No todos los recién nacidos tienen el mismo nivel de alerta tras el nacimiento.
No todos los partos se viven igual.
Y no todas las díadas madre-bebé necesitan el mismo nivel de acompañamiento.

Hay bebés que se organizan rápidamente y buscan el pecho de forma muy activa desde el principio.

Y hay otros que:

  • se quedan dormidos constantemente,
  • necesitan más estímulo,
  • hacen succiones débiles,
  • o pasan muchas horas sin pedir activamente.

En esos casos, esperar pasivamente puede hacer que las dificultades aumenten.

La lactancia durante los primeros días necesita observación.
Necesita presencia.
Y muchas veces necesita acompañamiento profesional precoz.

¿Tengo que despertar a mi bebé para ofrecer el pecho?

En algunos casos, sí.

Especialmente cuando:

  • el bebé realiza pocas tomas,
  • hay pérdida de peso significativa,
  • existe ictericia,
  • las tomas son muy cortas o poco eficaces,
  • o el recién nacido permanece excesivamente somnoliento.

En estas situaciones puede ser recomendable ofrecer el pecho de forma proactiva, sin esperar siempre al llanto.

De hecho, el llanto es una señal tardía de hambre.

Idealmente queremos observar señales tempranas:

  • movimientos oculares rápidos,
  • movimientos de boca,
  • llevarse las manos a la cara,
  • sacar la lengua,
  • inquietud progresiva,
  • pequeños movimientos de búsqueda.

Cuanto antes ofrecemos el pecho, generalmente mejor se organiza la toma.

Cómo ayudar a un recién nacido más adormilado

Toma nota de estos consejos para ayudar a un recién nacido más adormilado en el inicio de su lactancia:

🤲🏻 Mantener mucho contacto piel con piel

El contacto piel con piel sigue siendo una de las herramientas más potentes para favorecer la regulación neonatal y activar conductas de búsqueda.

🤱🏻 Ofrecer el pecho frecuentemente

Especialmente durante los primeros días, algunos bebés necesitan más oportunidades para iniciar tomas eficaces.

😭 Evitar esperar siempre al llanto

Las señales tempranas suelen facilitar tomas más organizadas y menos frustrantes.

🤌🏼 Utilizar compresión mamaria

La compresión mamaria puede aumentar el flujo de leche y ayudar a mantener al bebé activo durante la toma.

📢 Favorecer el estado de alerta

A veces puede ayudar:

  • cambiar el pañal,
  • retirar algo de ropa,
  • colocarlo vertical sobre el pecho,
  • hablarle suavemente,
  • o estimular ligeramente plantas de los pies y espalda.

⚠️ Vigilar signos clínicos importantes

Es importante observar:

  • número de tomas,
  • diuresis y deposiciones,
  • estado de alerta,
  • evolución del peso,
  • transferencia de leche,
  • y presencia de ictericia.

La lactancia no siempre necesita “más paciencia”

A veces, cuando una madre explica que su bebé está constantemente dormido o que no pide pecho, recibe mensajes como: “ya espabilará”, “si tiene hambre ya llorará”, o “déjalo dormir”.

Y aunque algunos bebés simplemente necesitan unas horas de adaptación, otras veces retrasar la ayuda hace que las dificultades aumenten.

Porque la lactancia no siempre necesita esperar más. A veces necesita más observación. Más información. Más acompañamiento. Y más apoyo precoz.


Los recién nacidos nacen preparados para buscar el pecho

En conclusión, los recién nacidos nacen preparados para buscar el pecho. Sus reflejos, sus conductas y su biología están diseñados para favorecer el encuentro con la madre y el inicio de la lactancia.

Pero el nacimiento también importa.

El tipo de parto, las intervenciones obstétricas, la medicación, las separaciones tempranas o determinadas situaciones clínicas pueden influir temporalmente en el estado de alerta del bebé y en cómo se organiza durante los primeros días.

Y comprender esto cambia mucho la mirada.

Porque dejamos de pensar que el bebé “no quiere mamar” o que la madre “no tiene leche”.
Y empezamos a entender que algunas díadas simplemente necesitan más acompañamiento al inicio.

No para intervenir más. Sino para observar mejor. Para detectar antes. Y para ayudar a tiempo.

La mayoría de estos bebés acabarán mamando perfectamente. Pero muchas veces el inicio de la lactancia no fracasa por falta de capacidad. Fracasa por falta de apoyo en un momento especialmente sensible.

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Los primeros días con un recién nacido pueden generar muchísimas dudas:
¿está mamando suficiente?, ¿por qué se duerme tanto?, ¿es normal que no pida pecho?, ¿tengo que despertarlo?

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Actualizado: mayo 2026.

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Marisol Rondinel

Matrona y consultora de lactancia IBCLC. Acompaño lactancias con dolor, dificultades de transferencia y valoración orofuncional del lactante, con enfoque clínico y basado en evidencia.

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